El columnista norteamericano Bruce Cameron escribió una serie de reglas para los novios de sus hijas.
El miedo al padre de su novia cuando era joven y después su propia experiencia como papá llevaron al columnista estadounidense Bruce Cameron a escribir en su blog ocho reglas para los posibles interesados en su hija. "Mi lema es marchitarlos en el living para que queden marchitos toda la noche", explicó.
Estas reglas le reportaron tal éxito -de hecho están traducidas a varios idiomas-, que luego de publicarlas en la web, escribió un libro a partir de ellas, sacó un DVD y más tarde publicó un segundo texto sobre "Reglas para casarse con mi hija". Aquí las ocho "recomendaciones" para los novios:
Uno: si estacionas frente de mi casa y tocas la bocina, será mejor que vengas a entregar un paquete, porque no conseguirás otra cosa.
Dos: no tocarás a mi hija delante de mí. Puedes mirarla siempre y cuando no sea fijamente y siempre por encima de su cuello. Si no eres capaz de mantener tus ojos y tus manos alejadas de ella, sencillamente te los arrancaré.
Tres: sé que la gente de tu edad considera muy moderno llevar los pantalones tan abajo que parece que se les van a caer. Por favor, no lo consideres un insulto, pero tanto tú como el resto de tus amigos son completamente idiotas. Aun así, como deseo ser agradable y abierto de mente, te propongo el siguiente compromiso: puedes venir a mi casa mostrando la ropa interior y con pantalones 10 tallas más grande, y no me opondré. Pero para asegurarme de que tus pantalones no se bajen "accidentalmente" durante la cita con mi hija, cogeré mi martillo eléctrico y te los fijaré firmemente a la cintura.
Cuatro: se asume que para conocernos, hablaremos de deportes, política y otros temas de actualidad. Por favor, ni lo intentes. La única información que necesitas darme es la hora en que traerás a mi hija de vuelta a casa sana y salva, y la única respuesta que procede es: "Temprano".
Cinco: no tengo duda de que eres un tipo muy popular, con muchas oportunidades con otras chicas. Me parece muy bien, siempre y cuando ello le parezca bien a mi hija. Aparte de eso, desde el momento en que salgas con ella, no saldrás con ninguna otra hasta que ella decida acabar la relación. Si la haces llorar, yo te haré llorar.
Seis: estoy seguro que sabes que en el mundo de hoy el sexo sin usar un método "barrera" puede matarte. Permíteme explicártelo: hablando de sexo, yo soy la "barrera", y sí: puedo matarte.
Siete: los siguientes lugares no son apropiados para una cita con mi hija:
-Lugares donde haya camas, sofás u cualquier otra cosa más suave que un piso de madera.
-Lugares donde no haya padres, policía o monjas a la vista.
-Lugares oscuros.
-Lugares donde haya gente bailando, de la mano o alegre.
-Lugares donde la temperatura ambiente sea suficiente como para que mi hija quiera ponerse pantalón corto, trajebaño o cualquier otra cosa que no sea un jersey de cuello alto bajo una parka de pluma abrochada hasta la boca.
-Las películas con alto contenido romántico también están prohibidas. En las que aparezcan sierras eléctricas están bien.
- Los partidos de fútbol están bien.
Ocho: no me mientas. Puedo parecer viejo, calvo e idiota, pero en lo que concierne a mi hija, soy el todopoderoso y omnisapiente Dios del Universo. Si te pregunto adónde van y con quién, sólo tendrás una oportunidad para decirme la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Tengo una escopeta, una pala y cien metros de terreno detrás de casa. No juegues conmigo.
Ocho reglas para salir con mi hija
martes, 1 de diciembre de 2009
PILAR SORDO : "NO QUIERO CRECER"
domingo, 29 de noviembre de 2009
Próximo libro de la psicóloga Pilar Sordo:No quiero crecer
La nueva sexualidad a los 15 años.
A esta edad los adolescentes sufren un remezón que afecta su desarrollo emocional y su conducta sexual. En su nuevo libro "No quiero crecer" -que saldrá a la venta esta semana-, la psicóloga Pilar Sordo describe esta etapa como un "terremoto" que pone a prueba los valores y la demarcación de límites. Aquí, las tres escalas del terremoto.
Primera escala:
La barrera del pudor
Hace unos años comenzó a ponerse de moda en varios colegios de Santiago y regiones el llamado "juego de las pulseritas" según la psicóloga Pilar Sordo. Aparentemente inocente y divertida, esta práctica ganó especial popularidad entre las niñas y niños de los últimos años de enseñanza básica y algunos de los primeros años de educación media. Su dinámica gira en torno a unas pulseritas de colores que las niñas se hacen con hilos de bordar y que se ponen en la muñeca con la misión de entregarlas a todos los compañeros con quienes se besarán durante una reunión o en alguna fiesta de colegio. Su reglamento es simple: La niña que logra desprenderse de más pulseras -que besa a más compañeros- gana el juego. Se convierte en la más popular porque los hilitos con su color distintivo ahora los lucen como trofeos, otros adolescentes, de los que la mayoría de las veces, apenas conocen el nombre.
Según Pilar Sordo, estas pulseritas -ya convertidas en un panorama del carrete pre-quinceañero- evidencian la forma explosiva en que los adolescentes han comenzado a traspasar, a edades cada vez más tempranas, la barrera del pudor.
Esta dinámica demuestra el poco valor que le entregan al acto de besarse, que bajo estos códigos se transforma en una práctica divertida, sin trasfondo. Más que un acto importante en su desarrollo sexual y emocional, se convierte en una búsqueda de sensaciones o de adrenalina.
Para la psicóloga, que describe este fenómeno en su nuevo libro, "No quiero crecer" (Editorial Norma), que se lanzará estos días, el pudor es clave para el desarrollo de la sexualidad de los adolescentes. El pudor comienza a vivirse junto con la aparición de los caracteres sexuales secundarios, aquellos que los distinguen, pero no son directamente parte del sistema reproductor (caderas y pechos en las mujeres; músculos y vello facial en los hombres). Esta etapa -que actualmente se inicia al final de los 11 años y al comienzo de los 12- provoca que se sientan y se vean distintos. La primera reacción es que niños y niñas comiencen a resguardarse, a taparse y, en la gran mayoría de los casos, a avergonzarse. El problema surge en la medida en que los adolescentes cambian, a la velocidad del rayo, la vergüenza por la desinhibición. Y eso, asegura Pilar Sordo, se evidencia primero en las mujeres y más tardíamente en los hombres. "Todo esto se hace evidente a los 13 años, cuando muchas niñas empiezan a tener un cuerpo de mujeres en una estructura mental que sigue siendo infantil. Entonces comienza el tema de jugar con estas características, probar con cuánto muestran y cuánto no muestran, y su actitud frente al pudor se trastoca. Sienten que mantener el pudor es una cosa medio ridícula, pero que en cambio es una osadía mostrar. Esta actitud está ligada con la sobreerotización de la sociedad, donde la mujer es más mujer en la medida en que tiene más busto".
En el caso de los hombres, este juego tiene un aspecto más conductual que corporal. Dice que la osadía masculina está en el empezar a conquistar, en vencer el pudor a nivel de personalidad. "Más que mostrar su cuerpo, ellos se preocupan más de conquistar, de mostrarse lo más machos posible y empiezan a trabajar su cuerpo para sentirse atractivos desde ese ámbito".
En la medida en que esto ocurre es inevitable que niños y niñas terminen encontrándose en un juego donde se potencian. Mientras estas niñas-mujeres se muestran más, los niños cambian sus conductas para conquistarlas. Aparecen los códigos de conquista sexual, un crecimiento adolescente impaciente y adelantado. Esto ocurre porque hay difusión en los límites; no está claro qué se hace a los 13 años, cuánto se seduce, cómo se conquista. "Esas situaciones corresponden a otra edad, y traspasar ese límite a la larga sólo genera daño. De hecho, yo planteo que en los cursos de séptimo y octavo básico no se debería pololear. A esa edad su misión debe estar más enfocada con establecer códigos de lealtad en las amistades, más que códigos de uno a uno en términos de relación de pareja", explica la psicóloga.
Para Pilar Sordo, como a esta edad los niños actúan muy instintivamente y no tienen un código emocional muy grande ni menos valórico, el concepto de autocuidado es clave. Puede marcar la diferencia en esta escala de desarrollo emotivo y sexual. El autocuidado es la salida, el fin de esta escala.
"Es la única manera de prevenir, pero requiere de tres cosas clave: una es la evaluación del riesgo, otra es el establecimiento de un código valórico que te permita protegerte y el otro tiene que ver con la incorporación de factores emocionales dentro de este repertorio erótico nuevo. Lograr que los niños manejen este concepto sólo depende de los padres, quienes deben haberlo trabajado desde el inicio de su crianza. Enseñazas como que nadie lo puede tocar, que tienen que respetarse a sí mismos, controlar sus instintos. Y eso, que en este momento se deposita en lo sexual, debió centrarse a los cinco años con las pataletas, o a los tres años para controlarle el sueño o los esfínteres. Al final, el cómo los papás codifiquen ese proceso de aprendizaje no es independiente de cómo va a llegar a codificar su conducta sexual en la adolescencia. Es una malla que empieza a agarrar redes distintas".
Segunda Escala: Los peligros de la invulnerabilidad
En su libro Pilar Sordo asegura que actualmente los adolescentes tienen un exceso de información sobre el sexo y la sexualidad finalmente termina por servirles de nada. Dice que en sus conversaciones con estos niños ha comprendido que "todos los conocimientos que ellos manejan en relación a cómo cuidarse en términos de mecanismos de anticoncepción, no los usan porque asumen que nunca van a vivir una situación tan extrema, y si la vivieran, tampoco van a correr ningún riesgo porque no les va a pasar nada".
Precisamente esta errónea convicción de seguridad -"de que no les va a pasar nada"- es una característica central de esta etapa de la adolescencia. Se conoce como principio de invulnerabilidad y está directamente relacionado con sus estructuras mentales y neurológicas propias de su edad, porque hay ciertas partes del cerebro que se bloquean en la evaluación de los riesgos. Lo natural es que esto vaya desapareciendo a medida que crecen. Pero como en la actualidad muchos adolescentes también desarrollan una temprana relación con el alcohol, este principio de invulnerabilidad crece y se extiende por un periodo más extenso de lo normal. Eso aumenta el riesgo. Se extiende la idea de que las cosas les pueden pasar a otros, pero no a ellos.
"La mayoría de los adolescentes debe asumir el miedo a la experimentación de conductas adultas de una manera positiva o negativa, dependiendo de su elección. Si lo viven de una manera positiva, el miedo va a ser un factor protector, que les va a decir que no se pueden meter en situaciones riesgosas porque van a salir dañados. Pero el problema surge porque en la actualidad el miedo no se enfrenta con esa mirada. Ya no está visto como un factor protector, sino como algo que hay que traspasar, que hay que avasallar. Ahora el miedo se vive en la medida en que se vence. Hoy, mayoritariamente los niños de 14 años valoran más al que dice que sí ante una conducta riesgosa que el que dice valientemente no para protegerse. Ése es el perno", explica la psicóloga.
Bajo esta perspectiva de riesgo mal enfocado, el tema sexual adquiere una perspectiva diferente. La explicación de Pilar Sordo es que durante la adolescencia son tantas las variables que hay que manejar en la vida cotidiana, son tantos los miedos con los que los niños tienen que enfrentarse -subirse a una micro por primera vez, poder andar de noche, experimentar situaciones sociales donde ven a otros consumir drogas, etc.-, que los adolescentes no están preparados para incorporar además un tema con tanta energía propia como el sexual. "Así, al adelantar su iniciación sexual, entre las niñas se desvirtúa el concepto de virginidad y muchas veces inician prácticas para las que no están preparadas como el sexo oral".
"Creo que hay un tema ahí que se debe reflexionar socialmente, sobre todo entre quienes creemos en el concepto de la espera, la espera en la madurez, la espera en el compromiso para poder entregar esta parte mía, porque evidentemente esa persona, me guste o no, formará parte de la memoria emocional. Creo que le hemos ido perdiendo el valor al concepto de espera, a pesar de que hay un grupo grande de jóvenes, de mujeres y hombres, que lo siguen valorando como algo importante, pero que no se atreven a decirlo, porque son castigados socialmente, al tratarse de un tema antiguo, un tema que aparentemente no tiene sentido. Y en eso los padres tenemos la responsabilidad de hacerles soñar con ese concepto, tanto a hombres como a mujeres", explica en su libro.
Para la especialista, la mejor manera para que los padres combatan la errónea percepción del principio de invulnerabilidad es que controlen los límites y resguarden el espacio protector de los hijos. Que expliquen claramente cuáles son los factores de riesgo a los que no están dispuestos que se sometan o vivan. Y eso pasa por su autonomía. "A los quince años los niños no deberían ser tan autónomos. Deberían tener una hora límite clara para carretear, y menos hacerlo en horarios nocturnos ni en discoteques, porque en esos espacios hay más riesgos. Además los papás deberían tener un control sobre las amistades de sus hijos. Deberían indicar las variables de control y las situaciones de riesgos de las cuales están protegiendo a sus hijos".
Tercera escala: El costo de la impaciencia
Para Pilar Sordo, la impaciencia adolescente es otra característica que define y determina el acercamiento de las nuevas generaciones a la sexualidad. Dice que estamos frente a pre-quinceañeros que quieren experimentar sensaciones con rapidez y con la excusa de que eso los hace sentir más vivos, más grandes. "Tiene que ver con la conexión, con la adrenalina, con el que desaparezcan las angustias, las responsabilidades. Pero este deseo de vivir al máximo inevitablemente se entrecruza con la imprudencia, con la pérdida de control, con la ignorancia de lo que se está experimentando".
Esta impaciencia inevitablemente está asociada con la sensación de invulnerabilidad. Es el paso siguiente de ese estado. En la medida en que los adolescentes pierden el miedo, que se sienten seguros ante el riesgo, que malinterpretan su autonomía, la ansiedad por experimentar crece y genera que se cometan conductas basadas en la impaciencia.
Además, aclara Pilar Sordo, esta sensación de experimentar también es provocada por otras estructuras sociales bastante más complejas que ejercen presión sobre los adolescentes. "Esta generación, a la que apellido "banda ancha", está determinada por un sentimiento de rapidez para todo; para ellos todo tiene que ser instantáneo, todo tiene que ocurrir en el momento, sin procesos largos. Y eso es algo que replican de lo que sucede dentro de hogares donde ya no se cocina sino que se compra la comida hecha, en los que todo se encarga por teléfono o por el computador. Ante esa realidad, estos niños, que no tienen su personalidad e identidad aún estructurada prenden como pasto seco".
Entonces, si a esta impaciencia también se suman las anteriores etapas -la pérdida de la barrera del pudor, la falta de autocuidado- no es de extrañar que un gran porcentaje de adolescentes actualmente tenga su primera relación sexual tempranamente, sin mayor conciencia de lo que están haciendo. Se inician en una sexualidad que, en la gran mayoría de los casos, no está asociada al afecto, sino sólo a la práctica.
"El resultado es que los adolescentes empiezan a sentir interiormente grandes cuotas de angustia, sobre todo las mujeres, porque ellas están por naturaleza más intrínsecamente hechas para asociar o mezclar lo emocional, y se les obliga a disociarlo, porque o están bebidas o porque así hay que hacerlo. El tema es que ni siquiera dejan espacio para una conquista larga. O se adelanta ella a decirle que le gusta, o se adelanta él, o se besan antes de conversar. El tema es ir saltándose etapas lo más rápido posible, para avanzar. ¿Hacia dónde? Ni siquiera ellos lo tienen claro, pero el punto es que están avanzando", dice la psicóloga.
Para poner freno a esta impaciencia, los mecanismos de control de los padres son clave. "Si los papás no atrincan, no ajustan y no aprietan, de aquí en adelante costará un triunfo. Fundamentalmente hay que tratar de poner límites de horario, conocer a los amigos de los hijos, algo más que sólo el nombre, tener acceso a las redes tecnológicas que maneja -fotolog, facebook, twitter, etc.-, saber cómo las viven y cómo las experimentan".
La especialista aclara que es muy importante que los padres comprendan que esto sucede en un trasfondo de deberes y derechos.
"Hoy los niños tienen más conciencia de lo segundo. En la medida en que los padres instauran esta conciencia, enseñan códigos valóricos a sus hijos y guiarlos para que se dejen de regir por lo instintivo, la estructura para resistir este remezón estará mejor preparada".
Por Juan Luis Salinas..
Cronicas de una reunion de Apoderados
miércoles, 30 de septiembre de 2009
Siempre me ha gustado hacer el ejercicio de observar lo cotidiano como si fuese un objeto extraño, curioso y nuevo:
Hoy me tocó asistir a una reunión de apoderados de mi hija postiza, quien al contrario de mis hijos quienes van a un colegio subvencionado desconocido, pequeñito y acogedor, asiste a un gran y prestigioso liceo fiscal.
Había evitado las reuniones durante todo el año como a la peste, pero estando ya a fines de Agosto se me agotaron las excusas.
Armándome de valor partí y aprendí unas valiosas – y tristes - lecciones.
El valor me duró muy poco. Creo que no más de cinco minutos. Sin embargo aprendí lecciones de gran importancia para mi situación de apoderada en un liceo fiscal. Deseo compartirlas con Uds. lectores, sospechar de ellas, discutirlas y ver si de estas lecciones individuales y singulares a mi experiencia podemos problematizar el oficio de ser apoderado … porque tiene todas las características de un oficio complejo e interesante. No crea Ud. estimado lector que pasará 13 años de apoderado sin aprender unas cuantas cosas bien curiosas.
Lo primero que llamó mi atención fue que debimos esperar a que nos abrieran la sala y a que llegara la profesora; no había nada que indicara que éramos esperados, menos aún bienvenidos.
Luego mi interés se fijo en la distribución de la sala: Absolutamente tradicional, los padres y apoderados sentados en filas como si fueran alumnos y la profesora dirigiendo la reunión desde la tarima.
Todo dispuesto para una clase de estilo frontal, de esas en que sólo puedes ver la nuca de quien está delante de ti y a la docente con su pizarrón. Empiezo a sospechar de la estructura de poder y relaciones que me tocara vivir en las próximas horas.
En el pizarrón, aparece escrita la tabla:
Básicamente informaciones varias – que bien podrían darse por escrito – y un espacio para la directiva del curso al final. Curiosamente no se incluye la posibilidad de un “otros” o como quiera llamarse la ocasión de plantear situaciones por parte de los apoderados.
Todo empieza con un sermón quejumbroso respecto de lo irresponsable que son los padres que no asisten a estas reuniones. Esto es explicado por la profesora como desinterés por sus hijos, falta de compromiso con el liceo y, tal vez, el evitar pagar las cuotas del curso.
Me sorprende la pedagogización del vínculo paterno y materno, reducido este al cumplimiento de las demandas que el colegio hace de los apoderados: En este contexto, una buena madre es una apoderada cumplidora de todo lo requerido por la institución escolar. Da la impresión que no cabe pensar a los padres con independencia de su rol de apoderados. ¿No es muy raro eso?
Me llama la atención la falta total de autocrítica institucional. Si las reuniones son fundamentales como asegura la profesora, ¿Recoge el liceo datos que permitan explicar el ausentismo a estas reuniones? – Se me ocurre preguntar en voz alta sin levantar la mano y – craso error – tuteando a la profesora. (¿Cuándo aprenderé a cerrar mi bocaza?). Inmediatamente soy reprendida severamente por interrumpir y por faltarle el respeto a la profesora: Ella es la Sra. XX – me informa – y no tolerará que se le trate de otro modo. De paso, me comunica muy rápidamente, que no hay estudios que analicen la percepción de los apoderados sobre las reuniones.
Es curioso, observo que los apoderados se tutean entre sí. La relación con la profesora sin embargo es jerárquica y muy formal, como si estos fueran sus estudiantes. Pido disculpas por haberla ofendido al tratarla por su nombre de pila y sugiero que demos por superado el impasse. Se me informa secamente que ella dirá cuando la discusión esté zanjada.
Paciencia.
Finalmente continua el sermón y la queja, se nos informa que a los apoderados que no cumplan con la asistencia se les mandará a llamar desde inspectoría general. (Creo que me esperan largas horas interiorizándome de la decoración de la inspectoria).
En estos primeros cinco minutos he aprendido mi primera lección: Olvídate que alguna vez fuiste adulto¸ maduro y útil a la sociedad¸ si quieres ser apoderado acepta ser infantilizado por la institución escolar. Esto va a la par por una regla no escrita en las escuelas:
Hay que enseñarle a los padres, pues no saben ser buenos padres; esto es equivalente a convertirles en apoderados responsables y comprometidos (firmar agendas, asistir a TODO lo que se le ocurra al colegio, acusar recibo de circulares, atender el stand de la kermesse e inscribirse como tesorera, acto culmine de altruismo parental).
Sigue la reunión, se nos informa que la recuperación de clases tras el paro ha terminado exitosamente por parte de los docentes pero con casi un 50% de inasistencias por parte de los alumnos, quienes han sido muy irresponsables al no asistir los días sábados (igual que sus padres). Planteo, levantando la mano esta vez, que es importante
evaluar la experiencia y ver por que faltaron tantos estudiantes. Por la
información que yo tengo, los alumnos vieron muchos videos y varios docentes no asistieron esos días. Mi comentario es descartado de plano en tono ofendido: Yo no puedo opinar pues no estuve allí, se me dice con firmeza y se me recuerda que mi opinión se basa sólo en los comentarios de otros, (curiosamente, los otros son sus alumnos, snuestros hijos, su “estar” allí no se valida como argumento). Dado que mi condición de apoderada no basta, le digo que sí, que mi opinión puede ser subjetiva pero se sustenta en mi calidad de Dra (a) en Ciencias de la Educación y en años de experiencia en el tema, desde allí instalo mi preocupación. Rápidamente la docente me hace saber que es profesora de estado. Lo que me parece excelente y muy digno. Yo también soy profesora. Pero el tema no es ese, no son los grados ni los títulos, sino la invitación a
que podamos hablar como pares para analizar una situación importante que afectó al curso.
Gracias a Dios, recordé a tiempo la lección 1: Actúe como niñita buena. Rápidamente le pedí disculpas unas 10 veces en público por haber opinado, escuché cuan impertinente soy sin contestar y acepté las miradas indignadas de algunos padres que – más expertos que yo – sabían que esto alargaba la reunión al infinito.
El cuestionamiento de aspectos pedagógicos por las apoderadas es percibido por la institución escolar como una intromisión en el terreno profesional y por tanto, una amenaza. El dialogo y análisis profundo sobre las prácticas pedagógicas del liceo brilló por su ausencia. Tengo la impresión que, en muchas comunidades educativas, los docentes no están
acostumbrados a contrargumentar pedagógicamente más allá de las normas y
costumbres instaladas en ellas . Además, algunos de los docentes perciben los cuestionamientos críticos como amenazas a su dignidad profesional, y es lo que te hacen saber… muchas veces olvidando convenientemente de dar el contraargumento fundado respecto de lo que se ha criticado.
Esto me lleva, en diez minutos, a la segunda lección del día: Cierra la boca, muérdete la lengua hasta que sangre si es necesario, pero nunca critiques la educación ofrecida por tu colegio. Esta regla es la otra cara de una regla no escrita de algunos pocos profesores: Ante el cuestionamiento, no respondas, oféndete.
Reconozco que soy polvorita, y nada me irrita más que perder el tiempo, ya llevaba diez minutos y soñaba con arrancarme de allí. Pensé en mis hijos chicos que no había visto desde la mañana. Pensé en la exposición que debía realizar mañana, del mail que debía de enviar pronto. Pensé en mi cama calientita mientras tiritaba de frio y, sobre todo, pensé en un café –ojalá con malicia- que me permitiera resistir esta
reunión de apoderados hasta el final.
Habiendo aprendido que debo comportarme como apoderada/niña procedí a cerrar bien la boca. Temo que fue tarde: caí en la peor de las categorías existentes de un colegio, la apoderada conflictiva. Si caes en eso, ya no tienes salvación. [Algún día le dedicaremos una columna a ese tema]
Por el momento les contaré como intenté neutralizar los daños que mi bocaza había generado. Hice lo que todo alumno sabe desde tiempos inmemoriales: esconderse tras el pelo y evitar contacto visual con el profesor.
No hablé más y escuche la siguiente joya de eficiencia en la gestión educativa: “Desde la municipalidad nos enviaron esta encuesta, no sabemos para qué es, ni quienes la necesitan, ni cuál es su finalidad. Deben contestarla de inmediato para que la tabulemos mañana” (sic). Como obediente apoderada/niña contesté el instrumento. Perdimos 10 minutos leyendo en voz alta la encuesta que nadie sabía para qué era. Una mamá me susurra cómplice: soy profesora también y me cargan las reuniones de padres, son pura pérdida de tiempo.
Me quedó un sabor amargo.
Por un lado está la “orden” de “arriba” que “baja” por la cadena de mando hasta el último eslabón “el apoderado”; revela mucho de las condiciones en que trabajan los docentes y profesoras en los liceos municipales: tratados no como profesionales sino como obreros de la educación. Muchas veces deben aplicar cosas pensadas por otros y ni siquiera se les explica para qué. Son infantilizados en su trato con
la institución en una cultura laboral autoritaria. El comentario de esa madre profesora me lo confirma: ella “sufre” las reuniones como organizadora y como asistente. Sin embargo, se siguen llevando a cabo con lógicas similares en muchos colegios de Chile.
Eso me lleva a la tercera lección, y una que me duele profundamente, son muchos los profesores que reproducen la
violencia del sistema escolar de la que ellos también son víctimas, lo hacen con las personas a su cargo, alumnos y apoderados. Los profesores han sido lentamente proletarizados y despojados de su lugar como profesionales autónomos al interior de la institución escolar. Ellos también son víctimas de un sistema autoritario, burocrático y jerárquico, obsoleto que les infantiliza y les calla, señalando como molesta y conflictiva a aquella profesora que es crítica y busca generar cambio; premiando aquellos dedicados a reproducir la estructura obediente y acríticamente.
Llevamos mucho rato. La silla de palo es dura e incómoda. Ya no hay mucho que mirar de la nuca de quien se sienta enfrente. Las lecciones anteriores me hacen callar y actuar como niña dócil. La docente finalmente me da pena. He comprendido que reproduce con nosotros la violencia de la que ella es víctima.
Pero viene algo que se lee interesante: Orientación. ¡Al fin hablaremos del grupo curso! Se nos explica que nuestros jóvenes enfrentan en tercero medio decisiones de tipo vocacional.
Se nos da un documento al respecto que podremos leer en la casa. Se habla mucho de la importancia de que el curso no sea desordenado. Trato de entender que significa ordenado, logro desentrañar que el orden es algo muy relevante para esta institución: las agresiones, faltas de respetos, problemas afectivos e interpersonales, clima de aula se significan desde el “orden” o “desorden”.
Es interesante esto del desorden pues son problema en tanto afectan el
rendimiento de los estudiantes, no por una preocupación por su efecto en los jóvenes ni como un problema de formación ética o ciudadana. Curioso es esto, pues el orden aparece como el valor máximo expresado durante toda la reunión, el orden permite mantener el statu quo, seguir reproduciendo las prácticas sin temor a críticas. El orden es el discurso de los sistemas totalitarios para mantenerse en el poder y asegurar el control de los ciudadanos.
Algunos padres, con estrategias discursivas bastante hábiles, plantean algunos problemas formativos y pedagógicos (Nota para mí: tomar curso con ellos, son los reyes de la comunicación eficaz en escuelas autoritarias), lo hace delicadamente, con mucho rodeo y con cuidado de que la profesora no se ofenda. No logran más de dos o tres minutos de conversación respecto al tema.
Es la hora de la directiva, rápidamente la discusión se torna en un asunto de cuotas, deudas impagas, cobros de rifas, turnos de stands. Nuevamente la queja/sermón culpabilizando a quienes no participan de malos padres, no comprometidos con sus hijos. Vienen algunos comentarios sobre el viaje de estudio, más discusión de platas. Los mismos papás anteriores plantean con cuidado y magistralmente, la necesidad de convertir la experiencia del viaje en algo formativo. La mitad de la reunión se fue en esta discusión.
La única discusión sobre pedagogía que llegó a un buen puerto fue la de estos dos padres, que aprendieron el oficio de apoderado, y saben hablar con el suficiente tono de humildad no amenazante tan útil para ser escuchados en el liceo. Nadie más, ni los 33 apoderados que estábamos presentes ni la profesora, fuimos capaces de discutir sobre la educación y formación de los estudiantes de los que somos responsables.
Eso me lleva a la última lección que aprendí hoy: Si te piden participar, arranca. La participación de apoderados en la escuela suele arrinconarse estratégicamente por parte de la institución escolar, en decisiones menores: rifas, bingos, juntar fondos y organizar paseos. La regla no escrita en un liceo respecto de la participación de apoderados es: Qué junten plata y vengan a nuestras reuniones, más que eso estorban. Es una ilusión de participación que permite a la escuela mantener a los apoderados lo más lejos posible de la discusión crítica, productiva y democrática sobre los fines de la educación y las estrategias que la escuela utiliza para lograrlo. Me recuerda a mi hijo chico: en días fríos lo hago elegir entre su chaleco azul o el rojo. El queda feliz por que escogió el color, cuando finalmente la que se salió con la suya fui yo, pues el niño se pone chaleco. Lo triste es que no hemos hablado de chalecos, ni guaguas. Sino de adultos responsables de la educación de sus niños y niñas, victimas de infantilización y autoritarismo por parte de sus liceos y escuelas.
Yo, tras dos horas saqué una foto bastante interesante de la cultura escolar de ese liceo en particular. ¿Cómo es el suyo?, ¿Qué lecciones ha aprendido Ud. como apoderado?, ¿Esta experiencia particular que viví hoy tiene capacidad de explicar lo que ocurre en otros establecimientos? ¿Qué ocurre con los colegios pagados, subvencionados o religiosos, rurales o urbanos?
Por Andrea Precht Gandarillas
PRESIDENTE BARACK OBAMA A LOS ESTUDIANTES DE NORTEAMERICA
miércoles, 16 de septiembre de 2009
DISCURSO DEL PRESIDENTE BARACK OBAMA A LOS ESTUDIANTES DE NORTEAMERICA
8 Septiembre de 2009
Wakefield High School
Arlington, Virginia
Estoy aquí con estudiantes en Wakefield High School in Arlington, Virginia. Y tenemos estudiantes sintonizados a través de todo Estados Unidos, desde kindergarten hasta 4º Medio. Y estoy tan contento que todos nos puedan acompañar hoy día. Y le quiero agradecer a Wakefield por ser un anfitrión tan sobresaliente.
Se que para muchos de ustedes, hoy es el primer día de clases. Y para aquellos de ustedes en kindergarten, o que están empezando la media, es su primer día en un nuevo colegio, así es que es entendible si están un poco nerviosos. Yo imagino que hay algunos de 4º medio que se están sintiendo muy bien en este momento con sólo un año más por delante. Y no importa en cual curso estén algunos de ustedes probablemente estarán deseando que aún estuviéramos en verano y que hubieran podido haberse quedado en cama un rato más esta mañana.
Conozco ese sentimiento. Cuando era joven mi familia vivía fuera del país. Yo viví en Indonesia por algunos años. Y mi madre, no tenía el dinero para mandarme donde todos los niños norteamericanos iban a estudiar, pero ella pensaba que era importante para mí mantener una educación norteamericana. Así es que ella se dedicó a darme lecciones extra, de Lunes a Viernes. Pero como ella tenía que ir a trabajar, el único horario que le era posible hacerlo era a las 4:30 de la mañana.
Ahora, como podrán imaginar, Yo no estaba muy contento de tener que levantarme tan temprano. Y muchas veces, me quedaba dormido allí mismo sobre la mesa de la cocina. Pero cada vez que me quejaba, mi madre me daba una de esas miradas y me decía “Esto tampoco es un picnic para mí, amigo”.
Así es que sé que algunos de ustedes se están ajustando aún a esta vuelta a clases. Pero estoy aquí hoy día porque tengo algo importante que discutir con ustedes. Estoy aquí porque quiero hablar con ustedes sobre su educación y que es lo que se espera de todos ustedes en este nuevo año escolar.
Bien, he dado muchos discursos sobre educación. Y he hablado mucho sobre responsabilidad.
He hablado sobre la responsabilidad de los profesores a inspirar a los estudiantes y empujarlos a ustedes a aprender.
He hablado de la responsabilidad de sus padres de asegurarse que se mantengan asistiendo, que ustedes hagan sus tareas, y que no gasten cada hora despiertos frente a la Tele o con video juegos.
He hablado mucho sobre la responsabilidad gubernamental de establecer altos estándares, y apoyar a los profesores y directores, y hacer cambios totales en las escuelas que no están funcionando, donde los estudiantes no están recibiendo la oportunidad que ellos se merecen.
Pero al final del día, podemos tener los profesores más dedicados, los padres más apoyadores, las mejores escuelas del mundo, y nada de ello hará la diferencia, nada de ello importará a menos que todos ustedes completen sus obligaciones, a menos que ustedes asistan a esos colegios, a menos que presten atención a esos profesores, a menos que escuchen a sus padres y abuelos y otros adultos y se pongan a hacer el trabajo duro que se requiere para triunfar. Esto es en lo que me quiero focalizar hoy día: la responsabilidad que cada uno de ustedes tiene por su educación.
Quiero comenzar con la responsabilidad que ustedes tienen consigo mismo. Cada uno de ustedes tiene algo en lo que son buenos. Cada uno de ustedes tiene algo que ofrecer. Y ustedes tienen la responsabilidad de descubrir que es aquello. Esta es la oportunidad que la educación puede proveer.
Quizás tú podrías ser un gran escritor—quizás suficientemente bueno para escribir un libro o artículos en un diario—pero no lo sabrás hasta que escribas esos resúmenes de lenguaje—esos resúmenes que te fueron pedidos en la clase de lenguaje. Quizás puedas ser innovador o un inventor—quizás tan bueno como para crear el próximo iPhone o la nueva medicina o vacuna—pero no podrás saberlo hasta que hagas tu proyecto para tu clase de ciencias. Quizás puedas ser un Alcalde o un Senador o un juez de la Corte Suprema—pero no lo podrás saber hasta que te unas a los estudiantes de gobierno o el equipo de debate.
Y no importa lo que quieras hacer con tu vida, Yo te garantizo que tú necesitaras una educación para hacerlo. ¿Quieres ser un doctor, o un profesor o un oficial de policía? ¿quieres ser una enfermera, o un arquitecto, un abogado o un miembro del ejercito? . Vas a necesitar una buena educación para cada una de esas carreras. No puedes saltarte el colegio y caer en un buen trabajo. Tú debes entrenarte para eso, trabajar para eso y aprender para eso.
Y esto no es importante solamente por tu propia vida y tu propio futuro. Lo que tú hagas con tu educación va a decidir nada menos que el futuro de este país. El futuro de Norteamerica depende de tí. Lo que tú estas aprendiendo en el colegio hoy día va a determinar si es que nosotros como nación cumpliremos nuestros grandes desafíos en el futuro.
Tú necesitaras el conocimiento y las habilidades para resolver problemas que aprendiste en ciencias y matemáticas para curar enfermedades como el cáncer o el Sida, y par desarrollar nuevas tecnologías energéticas y proteger nuestro medio ambiente.
Tú necesitaras las habilidades de introspección y pensamiento crítico que obtuviste en historia y ciencias sociales para combatir la pobreza y falta de viviendas, crimen y discriminación, y hacer nuestra nación mas justa y mas libre. Tú necesitaras la creatividad e ingenuidad que desarrollaste en todas tus clases para construir nuevas compañías que crearán nuevos trabajos y desarrollaran nuestra economía. Nosotros necesitamos a cada uno de ustedes para desarrollar sus talentos, sus habilidades y sus intelectos de modo que ustedes puedan ayudar a los viejitos a resolver nuestros problemas más difíciles. Si ustedes no lo hacen—si abandonan el colegio—ustedes no estarán solo abandonándose a si mismos, estarán abandonando a su país.
Ahora, sé que no siempre es fácil hacerlo bien en el colegio. Yo sé que muchos de ustedes tienen desafíos en sus vidas en estos momentos que hacen difícil enfocarse en su trabajo escolar.
Lo tengo claro. Yo sé que es eso. Mi padre dejó a mi familia cuando yo tenía 2 años, y fui criado por una mama sola que tuvo que trabajar y que luchó a veces para pagar las cuentas y no siempre estuvo posibilitada de darnos lo que otros niños tenían. Hubo veces que eché de menos tener un padre en mi vida. Hubo veces en las que estuve solitario y sentía que Yo no calzaba.
Así es que no estaba siempre enfocado como debía haber estado en el colegio, he hice algunas cosas de las que no estoy orgulloso, y me metí en mas problemas que los que debía. Y mi vida pudo fácilmente haber girado hacia lo peor. Pero fui—Yo fui afortunado. Tuve muchas segundas oportunidades, y tuve la oportunidad de ir a la universidad a la escuela de leyes y seguir mis sueños.
Mi esposa, nuestra Primera Dama Michelle Obama, tiene una historia similar. Ninguno de sus padres fue a la universidad, y no tenían mucho dinero. Pero ellos trabajaron duro, de modo que ella pudiera ir a las mejores escuelas en este país.
Algunos de ustedes pudieran no tener estas ventajas. Quizás no tienen adultos en su vida que les den el soporte que requieren. Quizás alguien en su familia ha perdido el trabajo y no hay suficiente dinero para salir adelante. Quizás tu vivas en un vecindario donde no te sientes seguro, o tienes amigos que te están presionando a hacer cosas que tú sabes que no son correctas.
Pero al final del día, las circunstancias de tu vida—lo que pareces, de donde vienes, cuanta plata tienes, lo que has recibido quedándote en casa—nada de eso es una excusa para dejar de hacer tus tareas o tener una mala actitud en el colegio. Esa no es una excusa para contestarle a los profesores, o capear clases, o quedarse fuera del colegio. No hay una excusa para no tratar.
Donde tú estés en este momento no tiene que determinar donde terminarás al final. Nadie esta escribiendo tu destino por ti, porque aquí en Norteamérica, tu escribes tu propio destino. Tú haces tu propio futuro.
Eso es lo que jóvenes como ustedes están haciendo cada día, a través de toda Norteamérica.
Gente joven como Jazmin Perez, de Roma, Texas. Jazmin no hablaba inglés cuando empezó el colegio. Ninguno de sus padres fue a la universidad. Pero ella trabajó duro, obtuvo buenas calificaciones y se ganó una beca a la Universidad Brown – esta ahora en una escuela de graduados, estudiando salud pública, en su camino a convertirse en la Dra. Jazmin Perez.
Estoy pensando en Andoni Schultz, de Los Altos, California, quien lucho un cáncer cerebral desde que tenía 3 años. El tuvo que pasar por todo tipo de tratamientos y cirugías, uno de los cuales le afectó su memoria, así es que le tomó mucho más tiempo—cientos de horas adicionales—para hacer su trabajo escolar. Pero el nunca se quedó atrás. El se está apuntando a la Universidad este otoño.
Y allí está Shantell Steve, de mi ciudad natal de Chicago, Illinois. Aún cuando fue dando botes de casa de adopción en casa de adopción en los barrios más bravos en la ciudad, ella se las arregló para obtener un trabajo en un centro de salud local, empezó un programa para mantener a jóvenes fuera de las pandillas, y ella está en camino a graduarse de secundaria con honores e ira a la universidad.
Y Jazmin, Andoni, y Shantell no son nada diferentes a cualquiera de ustedes. Ellos enfrentaron desafíos en sus vidas como lo hacen ustedes. Pero ellos rehusaron a rendirse.
Ellos eligieron tomar la responsabilidad de sus vidas, por su educación, y se fijaron metas para ellos mismos. Y yo espero que todos ustedes hagan lo mismo.
Eso es porque yo estoy haciendo un llamado a cada uno de ustedes a establecer sus propias metas para su educación—y para hacer todo lo que puedan para alcanzarlas. Tus metas pueden ser algo tan simple como hacer todas tus tareas, prestar atención en clases, ocupar unos momentos diariamente leyendo un libro.
Quizás decidirás involucrarte en una actividad extracurricular, o voluntariado en tu comunidad. Quizás decidirás apoyar a aquellos niños que son victimas de molestias y bulling por lo que son o por lo que parecen, porque tú piensas, al igual que yo, que todos los jóvenes merecen un ambiente seguro para estudiar y aprender. Quizás decidirás cuidarte mejor y así estarás más preparado para aprender. Y hablando del tema, a propósito, yo espero que todos ustedes se laven mucho las manos, y que se queden en casa después del colegio cuando no se sientan bien, y así podamos evitar que la gente adquiera influenza este otoño o invierno.
Pero cualquier cosa que decidas hacer, yo quiero que te comprometas con ello. Yo quiero que realmente trabajes en ello.
Yo sé que a veces tú recibes de la TV la sensación que tú puedes ser exitoso y rico sin nada de trabajo duro—que tu boleto al éxito es a través del rap o del basketball o ser una estrella de reality. Las posibilidades son que tú no seas ninguna de esas cosas.
La verdad es, que ser exitoso es difícil. Tú no disfrutarás cada materia que estudies. No engancharás con cada profesor que tengas. No todas tus tareas parecerán completamente relevantes para tu vida en este minuto. Y tú no serás necesariamente exitoso al primer intento que hagas.
Eso está bien. Algunas de las personas más exitosas en el mundo son aquellas que tuvieron más fracasos. J.K. Rowling's – quien escribió Harry Potter – su primer libro Harry Potter fue rechazado 12 veces antes de que fuera publicado finalmente. Michael Jordan fue cortado del equipo de basketball de su secundaria. Él perdió cientos de juegos y falló miles de tiros durante su carrera. Pero el dijo una vez, “he fallado una y otra y otra vez en mi vida. Y es por eso que fui exitoso”.
Esta gente fue exitosa porque entendieron que tú no puedes dejar que tus fracasos te definan—tienes que hacer que tus errores te enseñen. Tienes que dejar que te muestren que es lo que tienes que hacer diferente la próxima vez. Así es que si te metes en problemas, eso no significa que seas problemático, esto significa que debes tratar más arduamente para actuar bien. Si obtienes una mala nota, no significa que seas estúpido, sólo significa que debes pasar más tiempo estudiando.
Nadie nace siendo bueno en todas las cosas. Tu llegas a ser bueno en temas a través de trabajo duro. No eres un atleta destacado la primera vez que juegas un nuevo deporte. No le apuntas a cada nota la primera vez que cantas una canción. Tú deberás haber practicado. Los mismos principios se aplican a tu trabajo escolar. Puede que debas hacer un problema de matemáticas algunas veces antes de que puedas hacerlo bien. Puede que debas leer algo algunas veces antes de que puedas entenderlo. Tu definitivamente tendrás que hacer algunos borradores de un resumen antes que este suficientemente bueno para entregarlo.
No temas hacer preguntas. No temas de pedir ayuda cuando lo requieras. Yo lo hago cada día. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, es un signo de fortaleza porque muestra que tienes el coraje de admitir cuando tú no sabes algo, y eso entonces te permite aprender algo nuevo. Así es que encuentra un adulto en quien confíes—un padre, un abuelo o un profesor, un entrenador o un consejero—y pídeles a ellos que te ayuden a mantenerte en el carril para alcanzar tus metas.
Y aún cuando estés luchando aunque estés desalentado, y sientas que las personas te han abandonado, nunca te abandones a ti mismo, porque cuando te abandonas a ti mismo, estas abandonando a tú país. La historia de Norteamérica no es sobre persona que renunciaron cuando las cosas se pusieron difíciles. Es sobre personas que siguieron tratando, las que trataron con más ganas, fueron quienes amaron tanto a su país para hacer para no dar menos que lo mejor de ellos. Esta es la historia de estudiantes que estuvieron sentados donde ustedes están hace 250 años, y fueron a hacerse cargo de una revolución y fundaron esta nación. Jóvenes. Estudiantes que se sentaron donde ustedes están 75 años atrás se sobrepusieron a la Gran Depresión y ganaron una Guerra mundial; ellos lucharon por los derechos civiles y pusieron el hombre en la luna. Estudiantes que estuvieron sentados donde ustedes están hace 20 años fundaron Google y Twitter y Facebook y cambiaron la forma en que nos comunicamos entre nosotros.
Así es que hoy día, les quiero preguntar a todos ustedes, ¿cuál será tu contribución? ¿qué problemas vas tú a resolver? ¿qué descubrimientos harás? ¿Qué dirá el presidente que venga acá en 20 o 50 0 100 años sobre lo que ustedes hicieron por este país?
Ahora bien, sus familias, sus profesores y Yo estamos haciendo todo lo que podemos para asegurarnos que obtengan la educación que necesitan para responder estas preguntas. Yo estoy trabajando arduamente para arreglar sus salas de clases y obtener para ustedes los libros, equipamiento y computadores que ustedes necesitan para aprender. Pero ustedes tienen que hacer su parte también. Así es que yo espero que todos ustedes sean serios este año. Yo espero que ustedes pongan su mayor esfuerzo en cada cosa que hagan. Yo espero grandes cosas de cada uno de ustedes. Así es que no nos abandonen. No abandonen a su familia o su país. Más que nada no se abandonen a ustedes mismos. Hágannos sentir orgullosos.
Muchas gracias a todos, Dios los bendiga: Dios bendiga a Norteamérica.
Fin
Traducción Julio Vogel
El Bambu Japonés
sábado, 5 de septiembre de 2009
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se detiene impaciente frente a la semilla sembrada, y grita con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú
y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece¡más de 30metros!
¿Tardó sólo seis semanas crecer?
No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
No obstante el ejemplo del bambú, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos-, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.
El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.
Tiempo... Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos
... Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi
... nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué
...Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés... ¿Para qué?Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá solo estés echando raíces....
La primera vez
viernes, 4 de septiembre de 2009
En una época en que la sexualidad parece cada vez más fácil y explícita, y donde la iniciación sexual es cada vez más temprana, me pregunto si la primera vez, la primera relación de penetración todavía importa. No solo por el contacto físico que ella implica, sino principalmente por que no es sólo el cuerpo, o una parte del cuerpo, lo que se pone en juego en ese instante. Es mucho más que eso porque representa la entrega de sí a un otro, y además señala el
instante en que se dice adiós al cuerpo infantil, en lo metafórico y lo concreto. Hoy como ayer el primer encuentro amoroso no debiese tomarse como una banalidad ni para el varón ni para la mujer, porque conlleva riesgos, suscita esperanzas, despierta dudas y temores.
Representa, sin lugar a dudas un acontecimiento señalado en donde aparece la apropiación de un saber, y la conciencia de un cuerpo con posibilidades y límites.
Hay muchas personas que recuerdan vagamente su primera experiencia sexual, porque pasó por sus vidas como una acción rápida, otros y otras sin embargo la recuerdan con ternura, porque fue cuando debía y con quien se deseaba.
Hay cuatro preguntas principales en torno a este tema: Cuando, como,donde y con quién.
A lo largo de la historia la idea del momento adecuado se ha ido modificando, y hoy nadie se atrevería a asociar científicamente ese evento a una edad determinada, es más bien una
cuestión de decisión personal, en la que intervienen factores tan diversos como madurez emocional, perspectivas religiosas o morales, oportunidad, confianza en sí mismo y en el otro. El cómo nos remite a la educación, que en general es escasa y deformada en los adolescentes. Este tema no es menor por que allí parecen todos los miedos y riesgos que comporta la iniciación sexual, y deja una marca a veces indeleble en la vida sexual futura; cuando la torpeza, la violencia o el descuido reemplazan al afecto y la ternura. Un embarazo inesperado es un ejemplo de este mal principio.
Los temores más generales entre las mujeres son:
Al dolor
Al embarazo.
A que se les note -lo vivido en esa primera entrega- corporalmente.
Al objeto que va a penetrar en su espacio interior.
A ser sometidas.
Al rechazo posterior.
Al abandono.
A ser descubiertas.
A si serán capaces de gozar.
Entre los varones los temores son:
A penetrar.
Al himen y a la sangre femenina.
A no lograr la erección.
A no saber que y como hacerlo.
Al ridículo.
A hacer daño.
A ser descubiertos.
A embarazar a la mujer.
Sin ánimo de caer en esquematismos -por lo demás desaconsejables en materia sexual-, una buena iniciación sexual debería cumplir con ciertos requisitos.
Una elección libre y responsable.
Un lugar adecuado.
Tiempo disponible.
Un método anticonceptivo seguro y confiable, fruto de un adecuado asesoramiento médico, si es que no se desea tener hijos.
Privacidad.
La convicción de que “más rápido y mucho” no es sinónimo de “mejor”.
Tolerancia, comprensión y paciencia para con el otro y con uno mismo.
Amor.
Nadie es mejor o peor por tener una relación sexual, la diferencia reside en que cuando adopta la forma un acto mecánico y desprovisto de afecto es en rigor una iniciación forzada, que a veces ni siquiera resulta útil como entrenamiento.
www.robertorosenzvaig.cl
Los seis trucos que usan los adolescentes para pedir permiso
A los 13 años, un adolescente no tiene muchas claridades, pero ya ha aprendido una serie de artimañas del mundo que lo rodea. Y si eso ya suena a problemas, lo que viene es peor: ese mismo adolescente, como todos los demás de su edad, está en plenas capacidades para partir poniendo en práctica cada una de las estrategias de manipulación que le sirven para conseguir lo único que importa a esas alturas: libertad.
"El desafío de la paternidad en esta etapa es hacer frente al aumento de conflictos y de las mentiras", explica el sicólogo estadounidense Carl Pickhardt, especialista en terapia familiar y autor de más de 10 libros sobre crianza. En la mitad de la adolescencia, dice el especialista, los jóvenes quieren experimentar en compañía de amigos y esa es precisamente su lucha diaria.
Aunque no todo es tan oscuro a esta edad. De acuerdo con el autor, si en la temprana adolescencia 9 a 13 años) las prohibiciones de los padres suelen alentar al niño a desobedecer, y en la adolescencia tardía (15 a 18) las prohibiciones suelen no tomarse en cuenta por el bien de la independencia, en esta etapa, entre los 13 y los 15, muchas veces "los límites que imponen los padres pueden ser de una ayuda inestimable: a menudo, los jóvenes están tan abrumados por las posibilidades de libertad, que un 'no' resuelve una situación que que les estaba costando enfrentar".
Para cumplir el mandato que impone su edad, los jóvenes entre 13 y 15 años recurren a esas artimañas aprendidas. Especialmente a seis, que Pickhardt califica como "extorsiones" y para las que describe las posibles estrategias que deberían usar los padres.
1. Esperar hasta último minuto: Esta es la táctica del "tengo que decir altiro si sí o si no", "es que me están esperando para saber si voy". Pickhardt la llama "extorsión de tiempo" y, según sus recomendaciones, la mejor manera de enfrentarla es siendo muy claro: "Si me estás diciendo que tengo que contestar ahora o no sirve, la respuesta es no. Cuando quieras pedir permiso, tienes que darnos el tiempo necesario para pensar y discutir la situación contigo".
2. La presión del grupo: Una estrategia recurrente y muy efectiva en términos de manipulación adolescente, es la de pedir permiso en frente de todo el grupo de amigos a los que "supuestamente" sus respectivos padres ya les han dado permiso. La idea acá es crear una situación socialmente torpe si se demora la respuesta de los "únicos" padres a los que resta convencer. "Dime que sí", pide el adolescente con todo el apoyo silencioso del grupo. Para salir de la presión social, el sicólogo dice que lo mejor es transparentar la situación: "Vamos a otra pieza a conversar este asunto. Tus amigos te pueden esperar aquí".
3. Las pataletas: Esta es una de las más básicas, porque recurre a las rabietas infantiles. La idea es salirse con la suya a toda costa, por lo que conseguir el permiso para salir pasa a ser una cosa de vida o muerte, o más, de no conseguirlo -anuncian- tendrán un trauma de por vida. "Nunca más me van a invitar a salir, siempre me haces lo mismo", "soy la única que no va", "te voy a odiar para siempre". Ante esto, es decir, ante una pataleta, lo mejor es una respuesta eficaz que no considere réplica: "Estás actuando de manera irracional, cuando quieras discutir razonablemente la situación, aquí estaremos, pero así no".
4. Ofertas mil: Cuando las cosas no están resultando y entrar en conflicto no es un camino posible, los adolescentes echan mano de las promesas, esas que nunca van a cumplir y que, la mayoría de las veces, exceden su propia realidad como, por ejemplo, las del tipo "si me dejas ir hoy, te prometo que me quedo en la casa toda la próxima semana". Para esta estrategia, una buena reacción, dice Pickhardt, es establecer los tiempos de acción: "Nuestra decisión está basada en lo que pides hoy, no en lo que sucederá más adelante ni en lo que puedas ofrecer a cambio".
5. Sobreinformación: Esta es quizás la artimaña más difícil de identificar, justamente, porque está hecha para dejar contentos a los padres con nada. Es la táctica de la sobreinformación, es decir, el adolescente entrega tantos datos poco relevantes, que procesarlos es una tarea lenta e impide darse cuenta de los detalles que faltan. Lo central acá es provocar la pérdida de interés y concentración por parte de los padres que, a su vez, se sentirán de lo más informados. Aquí, la única recomendación es estar atento y concentrado.
6. Sobrecarga de oposición: Una de las más difíciles de enfrentar. El adolescente llega a ser tan conflictivo cada vez que pide permiso, que los padres evitan poner los límites para evitar un encuentro irritable. Y en general, los adultos prefieren encontrar "un buen momento" para plantear su posición. "No hay mejores tiempos para plantear cuestiones difíciles", dice el sicólogo. "Es mejor aceptar eso desde el principio" y enfrentar las situaciones en la medida que se vayan dando, aconseja Pickhardt.
La filosofía de la libertad
Este video ayuda a explicar la libertad a niños y jovenes
Siete claves para educar con personalidad
domingo, 30 de agosto de 2009
Más importante que el desarrollo de muchas destrezas que los padres hoy desean para sus hijos, es ayudarlos a que logren una personalidad sólida. Papás actuando en equipo y desplegando una “autoridad afectuosa” es una buena estrategia para alcanzar esta conquista. Eso postula el prestigioso siquiatra uruguayo Alexander Lyford-Pike. Próximo a visitar Chile, revela los pasos decisivos para ganar esta batalla.
“Veo a los niños y adolescentes desorientados, porque los padres no tienen una idea clara de lo que deben hacer con sus hijos, de cómo formarlos. Hay incertidumbre de su parte y, al mismo tiempo, un gran aumento de la presión externa hacia sus vidas. Mientras, los chicos están recibiendo modelos foráneos en la casa, a través de los medios de comunicación, y no hay quien los filtre ni les diga esto está bien o mal, porque los padres no están en casa”. Es el diagnóstico que hace, desde Montevideo, Uruguay, el destacado siquiatra Alexander Lyford-Pike, próximo a viajar a Chile, invitado por la Fundación Mírame (www.fundacionmirame. cl), para ofrecer la conferencia Padres Firmes, Hijos Felices, este miércoles 5 de agosto en el Centro Cívico de Vitacura.
Director del Instituto de Psiquiatría de Montevideo, lleva casi dos décadas trabajando en una línea de apoyo a los padres, convencido de que estos están desorientados e inciertos y requieren ayuda para enfrentar la responsabilidad de educar. Hacerlo con firmeza y afecto a la vez resultará decisivo para que niños y jóvenes desarrollen una personalidad segura y sean felices, plantea este especialista. Asuntos que expone en dos libros, ambos best seller en Hispanoamérica. El primero de ellos, Ternura y Firmeza con los Hijos, editado por primera vez amediados de los 90, aún sigue siendo una obra de referencia para sicólogos y educadores. El último, del cual es coautor, llamado Hijos con Personalidad, Raíces y Alas (Editorial Universidad Católica), ha vendido sólo en Chile más de 40 mil ejemplares.
–¿Paradoja de la vida moderna es que en la época de los Derechos del Niño, donde nunca antes hubo tanto deseo de educar bien y hacer feliz a nuestra descendencia, los padres estén tan desorientados?
–Es que se está instaurando una tiranía de los hijos. Como si fueran ellos los que tienen que establecer las reglas del juego. Influye en esto el complejo de culpa que los padres pueden tener por no estar más en la casa. Eso los hace estar más ausentes de los problemas de sus niños. No pueden salir bien al cruce de las dificultades con claridad y decisión.
–Dice usted que el modelo de educación de una generación no sirve a la siguiente. ¿Qué es lo que quedó obsoleto de la generación pasada?
–Creo que eso varía mucho de acuerdo a cada país. Chile tiene unas características diferentes a las nuestras (a las de la gente del Río de la Plata). Algo vinculado a la sociedad chilena es que las generaciones anteriores son más formales, más centradas en el deber por el deber. Pero lo que hay que modificar, en general, es el formalismo y despotismo. Porque una puesta de límites o ejercicio de autoridad, si no va acompañada de afecto, de corazón, puede caer en una especie de autoritarismo. Y eso no es nada bueno.
–Habría que diferenciar claramente entonces firmeza de agresividad, cuestión que a veces se confunde.
–Claro, se va generando eso: que vivir sin marcar claramente los límites y actuar de manera muy permisiva tiene un margen y puede suceder que uno explote y pase a la agresividad. Se entra en un ejercicio de autoridad mal entendida, que es perjudicial y no conduce por buen camino por irrespetuosa, rígida e implacable.
–Esta mala comprensión del ejercicio de la autoridad haría daño al buen desarrollo de la personalidad del niño y adolescente. Es lo que plantea usted en su libro Hijos con Personalidad, Raíces y Alas.
–Lo que quiero recalcar, sin dejar de lado la importancia del buen ejercicio de la autoridad y del marcar límites de una manera afectuosa, cariñosa, es el objetivo de la educación: que los hijos tengan una personalidad serena, coherente y fuerte. Tenemos que prepararlos para un mundo en el que se están viviendo muchísimos cambios. Si un chico no logra tener una personalidad firme y sólida, ante un mundo globalizado con tanta transformación y con modelos de vida y personalidad que no provienen de la casa, se verá bastante amenazado. El libro plantea una manera de poder navegar los cambios en vez de sufrirlos. Que los hijos tengan una personalidad sólida, de modo que sepan hacia dónde tienen que ir, solamente se lo pueden inculcar sus progenitores. Si no los cambios a los que estamos enfrentados hoy como sociedad los van a sufrir muchísimo.
A continuación, el siquiatra revela aspectos fundamentales para educar con una personalidad segura, mediante algunas claves que todo padre debiera tener presentes.
1. Enseñar en positivo
Es un aspecto muy importante. “A veces se piensa que la función de los papás es solamente corregir, poner los límites, pero eso es la mitad de la película. La otra mitad, tan importante como ésta, es reforzar y estimular todas las cosas buenas que hacen los chicos. Uno tiene tendencia a ver como normal que un niño o joven estudie o le vaya bien en la escuela. El éxito a los hijos hay que reconocérselos, aunque sean logros “A veces se piensa que la función de los papás es solamente corregir, poner los límites, pero eso es la mitad de la película. La otra mitad, tan importante como ésta, es reforzar y estimular todas las cosas buenas que hacen los chicos”. pequeñitos. Eso debe hacerse toda la vida. Si no, el mensaje que les damos es que actuamos sólo cuando las cosas salen mal y los niños sienten que una forma de atraer la atención de los padres es cometiendo equivocaciones, lo cual es un mal mensaje”, señala el siquiatra. La idea, entonces, es que perciban que logran la atención de sus papás cuando hacen cosas buenas: eso los lleva a repetir esos actos, porque saben que sus padres van a quedar muy contentos.
2. Educar en valores y virtudes
“Es justamente lo que le da a una personalidad su firmeza y seguridad. Si uno tiene sus valores claros sobre la pareja, la familia, el respeto a la vida, el amor, la solidaridad, etcétera, hay que plantearlos continuamente en las distintas instancias de la vida familiar”, dice el médico. Los valores se transmiten continuamente en el hogar a través de conversaciones y actividades familiares. Por eso, hay que tener muy presente que una relación de pareja o familiar donde el trato es agresivo va a transmitir valores negativos. De ahí la importancia de que existan muy buenos gestos entre la pareja, por ejemplo, mostrándose cuidado el uno al otro. El doctor Lyford-Pike relata una experiencia que conoce: en una familia numerosa, cada vez que es el cumpleaños de uno de sus hijos, el padre le regala a su mujer un ramo de flores, dando el mensaje de que ella ha hecho una tarea muy importante hacia ese hijo y eso también hay que celebrarlo. Los pequeños y adolescentes deben ver en sus padres respeto y reconocimiento, es una forma de educar en esos valores.
3. Hablar claro, aprender a comunicarse
No darle vueltas a las cosas. Los mensajes hacia los hijos tienen que ser muy concretos y claros. Decirle, por ejemplo, a un hijo: “Haz tus tareas ahora”; “recoge los juguetes en este momento”. No mezclar estas instrucciones con otros temas. Son técnicas que ayudan a que la comunicación sea clara y directa. Si no, el mensaje llega diluido o confuso. Error es permitir la discusión y aceptar que el niño señale que no quiere, por ejemplo, recoger los juguetes porque lo hizo ayer y que cree que debe hacerlo, en vez de él, su hermana. En esos casos, solamente se debe repetir la instrucción: “Recoge los juguetes ahora”. La llamada “técnica del disco rayado”, es decir, la de repetir el mismo mensaje todas las veces que sea necesario, hasta que se entienda, es muy útil para alcanzar este objetivo. Con los adolescentes, eso sí, hay que aprender otro tipo de diálogo: la negociación. Conversar y establecer compromisos concretos y viables. Atender a sus requerimientos, dar algo, pero pedir también a cambio, haciéndoles ver otros compromisos o cuestiones que les correspondan.
4.Tener un reglamento familiar claro
Es muy importante dar tareas o pequeños encargos a los niños y jóvenes para estimular su sentido de responsabilidad, seguridad y otros valores. Y chequear que se cumplan. Reglamentar asimismo con los adolescentes, por ejemplo, que a cierta hora hay que estar en casa para cenar juntos. Normar que hay un momento para apagar las luces de la casa e ir a descansar. La hora en que se acuestan niños y jóvenes es esencial. “Di una conferencia hace un tiempo en Santiago, hablando de cómo había un descenso del rendimiento escolar de los adolescentes por el descuido del sueño. Se quedan chateando hasta la medianoche y tienen que levantarse a las 6 y media de la mañana. Un joven necesita nueve horas de sueño, de lo contrario no alcanza a reponerse. Hay que imponer normas con el ejemplo de uno: los chicos se acuestan tarde en las casas donde los padres hacen lo mismo”. Si no se duerme lo suficiente, el cerebro no recarga los neurotransmisores que sólo reproduce luego de varias horas de sueño (serotonina, dopamina y noradrenalina), que controlan los estados de ánimo. Por eso, en los jóvenes de hoy se ve gran tendencia a la depresión. Por la misma razón, dice el siquiatra, conviene quitar la TV y los computadores de las habitaciones. Ponerlos en espacios comunes ayuda, además, a generar dinámicas de encuentro.
5. Reuniones especiales.
Hacer reuniones o mantener conversaciones cuando suceden acontecimientos especiales en la familia. Por ejemplo, si vienen las vacaciones y hay posibilidad de un plan en común, especialmente con los adolescentes. Exponerles la idea y recoger opiniones para ponerse de acuerdo, negociando eventualmente. Se trata de buscar soluciones para objetivos concretos. O para enfrentar situaciones difíciles y dolorosas como la muerte de un ser querido. O frente a una “metida de pata” de alguno de los hijos. Todo eso merece reuniones especiales, como estrategia para buscar soluciones en común y compartir sucesos.
6. Aplicar planes de acción
Los padres deben conversar para ponerse de acuerdo acerca de cómo actuar frente a algún acontecimiento o problema. Ejemplo: si a un hijo le está yendo mal en el colegio, idear un plan, decidiendo si va a tener clases particulares o si va a ser necesario aplicar otra estrategia. No dejar los problemas al libre albedrío, sino que enfrentarlos planificadamente. “Gran parte de la educación está en adelantarse a los sucesos. Hay un dicho que dice, más vale llegar un año antes que un minuto después”.
7. Hechos más que palabras
Ser consecuentes con lo que decimos y aplicar técnicas de disciplina, si es necesario, para lograr objetivos. Generar complicidades con los hijos y transmitir valores con el propio ejemplo. Compartir con ellos. “Hay técnicas para esto, como el llamado “floor time”, que es el juego de los papás con sus pequeños en el suelo. Se aconseja 20 minutos diarios compartiendo así, pues da resultados muy positivos de proximidad entre padres e hijos. Con los adolescentes, en cambio, invitarlos a hacer algo que les guste, a comer algo rico, ir al cine, al fútbol y así lograr espacios de intimidad para estar juntos. Vivir estas complicidades alimenta el diálogo y el afecto. El lenguaje del niño es el juego, el del adolescente es la acción, tener aventuras entre padres e hijos es vital. Por ejemplo, una noche pasada juntos en una carpa, en vacaciones, establece mucho más complicidad y comunicación que 300 noches compartidas en la casa”.
por: Pía Rajevic
Los niños son de world of warcraft, las niñas de fotolog.
sábado, 29 de agosto de 2009
Por Hugo Martinez
Uno de los hallazgos más interesantes y novedosos del Indice de Generación Digital es la diferenciación de los usos de Internet entre niñas y niños.
A los doce años, alrededor del 35% de los niños juega World of Warcraft, a la misma edad lo hace sólo el 5% de las niñas. A los diez años, el 51% de los niños juega Age of Empire, en cambio en el caso de las niñas esta actividad no alcanza el 1%.
Por su parte, a los catorce años el 70% de las mujeres tiene fotolog. En el caso de los hombres de la misma edad, esto alcanza al 45%.
A los diez años, el 52% de los niños señala que describen sus estados de ánimo a través de facebook, sin embargo a los 15 años este número baja al 20%. En el caso de las mujeres, a los diez años el 20% dice compartir sus estados de ánimo, cifra que se incrementa al 48% a los 15 años. Pero cuando ambos géneros llegan a los 18 años, los porcentajes de jóvenes que describen sus estados de ánimo tiende a igualarse en el 60%.
Un dato final: bajar archivos de música no tiene mayores diferencias de género y se va a incrementando en la medida que los jóvenes crecen.
¿De qué nos sirve saber tener esta información?
En mi opinión aporta tres cosas interesantes. La generación digital usa los recursos digitales como un medio y no como un fin. Se conectan no por el “placer de conectarse”. Usan la red para expresar emociones, divertirse, buscar música y temas de su interés.
En segundo lugar, el comportamiento que desarrollan los jóvenes en Internet, es un buen reflejo de sus intereses. Vale la pena observar, resguardando la intimidad propia de la adolescencia, lo que hacen nuestros hijos y alumnos frente al computador cuando están conectados. Es probable que refleje sus necesidades de expresión, comunicación o de enfrentar desafíos y desarrollar nuevas habilidades.
Finalmente, también permite generar nuevas conversaciones entre adultos y adolescentes sobre las actividades que realizan en el mundo virtual nuestros hijos y estudiantes. No es raro que las niñas quieran expresar sus emociones y que los niños prefieran jugar a los 15 años. Lo raro, es no aprovechar la oportunidad de conversar sobre esas experiencias y poder estar atentos a necesidades, acompañamiento y contención en caso necesario.
Pilates para el cerebro
jueves, 13 de agosto de 2009
LA SEGURIDAD PARA TUS HIJOS EN INTERNET
lunes, 27 de julio de 2009
En términos generales, Internet es un lugar gratificante para los niños, pero los riesgos potenciales son reales:
Exposición a contenido inapropiado — Cuando tus hijos exploran la Red, pueden toparse con información o imágenes que no coinciden con tus valores o que no son apropiadas para niños.
Abuso Cibernético — La mayoría de la gente juega limpio en línea, pero algunos utilizan Internet para acosar, despreciar o intentar intimidar a otros. Los ataques varían desde insultos hasta amenazas físicas, y los padres rara vez lo notan.
Invasión a la privacidad y fraude en línea — Los niños y las niñas podrían inocentemente compartir fotografías o información personal sobre ellos mismos o sus familias en páginas de Internet al jugar online o en formularios de registro. Esta información podría poner a los niños a merced de ladrones cibernéticos o pedófilos.
Abusos en programas para compartir archivos —Compartir música, vídeos y otros archivos es riesgoso. El uso despreocupado de programas para compartir archivos (de persona a persona, o “peer to peer” en inglés) podría exponer a tus hijos a contenido perturbador o abrir una puerta a software malicioso que podría dañar, suprimir o copiar información almacenada en la computadora familiar.
Exposición a contacto inapropiado y potencialmente peligroso —Los pedófilos pueden usar Internet para hacerse amigos de niños y adolescentes vulnerables, fingiendo ser otro niño o un adulto confiable, o jugando con el deseo de romance y aventura de los adolescentes, para después intentar convencerlos de conocerse en persona. Entender los riesgos que tus hijos pueden enfrentar en línea es importante, por eso necesitas estrategias y herramientas activas que te ayuden a protegerlos.
Sugerencias para padres
Es recomendable crear una lista de reglas que deben seguir los niños y las niñas siempre que estén en línea. Incluso puedes colocar estas reglas cerca del equipo. A continuación te ofrecemos tres sugerencias:
1.-Nunca dar el nombre, número de teléfono, dirección, contraseñas, número de la seguridad social o números de tarjeta de crédito.
2.- Si hay algo en el equipo que te provoca incomodidad, apágalo.
3.-Nunca acuerdes citas con alguien que hayas conocido en línea (y no creas que por haber estado chateando mucho tiempo con esa persona se ha transformado en un amigo confiable).
Internet ofrece a la niñez todo un mundo de nuevas formas de ampliar conocimientos, juegos, ver películas e investigar ideas. A estas ventajas se agregan algunos retos. La buena noticia es que puedes adoptar medidas para proteger a tus hijos en línea y enseñarles a utilizar Internet de un modo que los mantenga a salvo. Aunque no existe ninguna tecnología que pueda reemplazar a los padres, existen formas de utilizar el software que los protege del contenido no apropiado o de personas malintencionadas.
A continuación algunas sugerencias para proteger la privacidad y la seguridad de tus hijos cuando utilicen el equipo.
Paso 1:
Decide los sitios de Internet a los que puede ir tu hijo.
Si no dedicas mucho tiempo a Internet, el primer paso debe consistir en hacerte una idea del panorama. Aunque estés familiarizado con sitios Web que sean de tu interés, es recomendable que visites algunos sitios para este segmento de la población. Presta atención especial a los sitios que recopilan información personal.
No faltan lugares seguros en Internet para los niños. Si no estás de acuerdo con la declaración de privacidad de un determinado sitio o si no deseas proporcionar información personal de tu hijo, realiza una búsqueda y encontrarás un sitio similar donde no se solicita información de ningún tipo.
Bloquear el contenido no adecuado.
Una de las mejores defensas contra el contenido no adecuado es bloquearlo antes de tener acceso a él. Con el software de Microsoft existen distintas formas de hacerlo como explicamos más adelante.
Asesor de contenido de Internet Explorer.
Como madre, padre o tutor tienes formada una opinión acerca del tipo de contenido que resulta adecuado para tu hijo según su edad, madurez y creencias personales. La característica Asesor de Contenido de Microsoft Internet Explorer (desde la versión 6 en adelante) te ayuda a limitar lo que tu hijo puede ver en línea. Puedes establecer los límites según tus propios criterios, las reglas PICS (Platform for Internet Content Selection, Plataforma para la selección de contenido de Internet) (en inglés) o el sistema de valoración de otra organización que sea de tu confianza. Estos controles de clasificación normalmente proporcionan niveles graduados de opciones de privacidad que contribuyen a impedir la presentación de contenido no adecuado (lenguaje obsceno, desnudos, sexo, violencia, armas, drogas) siempre que los sitios Web que visite tu hijo coloquen información precisa para la clasificación de contenido en cada página.
Protección infantil de Windows Live.
El software y los servicios online de Microsoft (Messenger) también incluyen protección infantil para proteger a tu hijo del contenido no adecuado. Puedes elegir distintos niveles de seguridad para cada uno de tus hijos, según su edad y nivel de madurez. Las características de protección infantil (en inglés) proporcionan una lista completa de lo que Windows Live puede hacer por ti y por tus hijos.
Protección infantil de Xbox.
La consola de videojuegos Microsoft Xbox también incluye una protección infantil que permite restringir la capacidad del niño para jugar a juegos no adecuados o ver películas DVD inapropiadas. Para obtener más información acerca de cómo estar seguros cuando juegan en Internet, consulta Sugerencias de seguridad para niños y juegos.
Paso 2:
Aumentar la seguridad y la privacidad
Además de bloquear el contenido no adecuado, es recomendable bloquear los sitios y las descargas que puedan suponer un riesgo para la seguridad y la privacidad. Se recomiendan las sugerencias siguientes aunque tus hijos no utilicen nunca el equipo.
Crear distintas cuentas de usuario.
Microsoft Windows XP Home Edition y otras versiones de Windows permiten crear varias cuentas de usuario para el equipo. Cada usuario puede iniciar la sesión independientemente y tiene un perfil único con su propio escritorio y carpeta ‘Mis documentos’. Como padre puedes asignarte una cuenta de administrador con control total sobre el equipo y asignar a tus hijos cuentas de usuario limitado con controles restringidos. Los usuarios limitados no pueden cambiar la configuración del sistema ni instalar hardware o software nuevo, que incluye la mayoría de los juegos, reproductores de medios y programas de chat. Para obtener más información acerca de cómo configurar distintas cuentas de usuario, consulta Compartir un equipo: introducción.
Ajustar la configuración de seguridad del explorador Web.
También puedes proteger a tus hijos mediante el explorador Web. Internet Explorer ayuda a controlar las preferencias de seguridad y privacidad al permitir asignar niveles de seguridad a sitios Web. También protege tu privacidad mientras estás en la Web porque proporciona características que contribuyen a controlar el modo en que los sitios Web realizan un seguimiento de tus actividades (a través de cookies).
Paso 3:
Realiza un seguimiento de los sitios que visitan tus hijos
Es posible que no siempre puedas estar presente mientras tus hijos navegan por Internet. Pero puedes consultar en otro momento qué sitios han visitado en la Web utilizando el Historial de Internet Explorer. Para ver esta información, haz clic en el botón Historial en la barra de herramientas del explorador. Para obtener más conocimiento acerca de cómo utilizar la lista de historial, consulta Buscar y volver a las páginas Web que se han visitado recientemente (en inglés).
Paso 4:
Recuerda a los niños que no dialoguen con desconocidos en línea
Los chats en tiempo real y la mensajería instantánea pueden constituir una forma estupenda para que los niños hablen de sus asuntos y se conecten con amigos. Pero el anonimato de Internet también puede suponer un riesgo para ellos y ser víctimas de impostores y pedófilos.
El hecho de estar durante cierto tiempo en contacto con un contacto virtual, no lo transforma en un amigo. Asegúrate que utilicen estos servicios para comunicarse con sus conocidos del mundo real o familiares únicamente.
10 cosas que puedes enseñar a tus hijos para mejorar su seguridad Web.
Internet puede ser un lugar excepcional para que los niños aprendan, se entretengan, charlen con amigos del colegio o, simplemente exploren información de su interés. Pero al igual que el mundo real, la Web puede ser peligrosa. Antes de dejar que tu hijo se conecte sin tu supervisión, asegúrate de establecer un conjunto de reglas que todos puedan aceptar.
1.-Anima a tus hijos a compartir sus experiencias en Internet contigo. Disfruta de Internet con tus hijos.
2.-Enseña a tus hijos a confiar en su instinto. Si algo en línea les pone nerviosos, deben decírtelo.
3.-Programas de mensajería instantánea, videojuegos en línea u otras actividades en Internet que requieran un nombre de inicio de sesión para identificarse, ayúdales a elegirlo y asegúrate de que no revele ninguna información personal.
4.-Insiste en que tus hijos nunca faciliten su dirección, número de teléfono u otra información familiar o personal, como la escuela a la que van o dónde les gusta jugar.
5.-Enseña a tus hijos que la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal es la misma en Internet que en la vida real.
6.-Muestra a tus hijos cómo respetar a los demás en línea. Asegúrate de que sepan que las reglas de buen comportamiento no cambian sólo porque estén en un equipo informático.
7.-Insiste en que tus hijos respeten la propiedad de los demás en línea. Explícales que realizar copias ilegales del trabajo de otras personas (música, videojuegos y otros programas) es robar.
8.-Dile a tus hijos que nunca deben acordar una cita en persona con quienes hayan conocido en línea. Explícales que los amigos en línea pueden no ser quienes dicen ser, y descubrirlo en esa cita puede ser demasiado tarde .
9.-Enséñale a tus hijos a que no todo lo que lean o vean en línea es verdad. Anímalos a preguntarte si no están seguros de alguna actividad en Internet.
10.-Controla la actividad en línea de tus hijos con software de Internet avanzado. La protección infantil puede filtrar contenido perjudicial, supervisar los sitios que visitan y averiguar lo que hacen en ellos.
Nuevos desafíos para jóvenes y adolescentes (y para sus padres)
Generalmente los jóvenes conocen más que sus padres acerca de cómo funcionan los servicios de Internet, sobre todo los nuevos, como las redes sociales, los portales que permiten publicar breves mensajes sobre lo que se está haciendo en cada momento, los fotologs o videologs.
Han escuchado recomendaciones de seguridad, pero generalmente minimizan los riesgos. Competir por tener la mayor cantidad de firmas tras publicar una foto o tener la mayor lista de contactos en el servicio de mensajería instantánea son juegos que encierran riesgos.
Es clave que exista un diálogo fluido con ellos para que sientan la confianza necesaria para compartir cualquier situación que los afecte, ya sea emocionalmente o con perjuicios directos. Algunos temas para tener en cuenta:
Las fotos en Internet son muy fáciles de copiar, modificar y luego volver a publicar. De esta forma, personas que deseen molestar pueden poner en línea imágenes desvirtuadas que molesten o generen algún perjuicio. Lo ideal es compartir fotos sólo con amigos y familiares en sitios que permitan elegir quiénes pueden tener acceso a verlas.
Mentir para no dar datos personales cuando un desconocido pregunta a través de una sesión de chat (en foros, en salas de juegos online o mediante la mensajería instantánea), no es una buena idea. En Internet no es posible tener certeza respecto a quien está del otro lado –salvo que se utilice una cámara web, lo cual no está recomendado para comunicaciones con “conocidos virtuales” (que en realidad son desconocidos)- por lo que bien podría suceder que el interlocutor también esté mintiendo, y lo pueda hacer incluso mejor. Si alguien pide datos personales por Internet, lo mejor es abandonar la conversación con esa persona.
Mantener conversaciones con desconocidos a lo largo de mucho tiempo no los transforma en conocidos. La supuesta familiaridad que puede brindar el hecho de encontrar siempre a “la misma persona” online durante meses, no garantiza que sea quien dice ser.
El cyberbullying está creciendo en el mundo y ya ha generado sucesos lamentables. Esta práctica de hostigamiento virtual puede afectar a niños o jóvenes especialmente sensibles a las molestias –sean con mala intención o como broma-. Es importante que los adultos estén atentos a cambios de conducta repentinos o a un uso de Internet que presente alguna particularidad llamativa, para poder indagar en un marco de confianza y conversar sobre el problema. En la Red cualquiera puede publicar prácticamente cualquier cosa, pero existen mecanismos de los servicios online e incluso leyes que protegen a los usuarios contra la difamación y el acoso virtual. Pero lo más importante es que cada individuo pueda entender la situación y no dejar que le afecte dramáticamente.
Qué hacer en caso de problemas
Si alguien amenaza o acosa continuamente a tus hijos, o si intenta proponerles encuentros cara a cara con fines ilícitos, utilizando alguna propuesta supuestamente atractiva como regalarles algo o lo que fuera, denuncia el problema a:
Su escuela u organización comunitaria si tu hijo está siendo acosado en línea por otro estudiante o compañero de clase.
La Policía local. Si crees que tu hijo está en peligro directo, llama teléfono de emergencias de tu país.
Datos de contacto para Chile:
Policía de Investigaciones de Chile escribe a consultas@cibercrimen.cl o llama al 134
En Chile también a Fono Infancia: 800-200-818o al fono denuncia 149-147-133
O a Carabineros de Chile: 133
En abuse@microsoft.com si tiene que ver con un presunto abuso utilizando un servicio provisto por Microsoft.
Ningún método de seguridad es completamente infalible, por eso es importante que tomes en cuenta estas recomendaciones en el uso de Internet y mantengas las buenas prácticas de uso de tu computadora. Encuentra en Navega Protegido más información y videos explicativos para saber cómo realizar las tareas habituales de protección.